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Instituto de Neurociencias. Centro mixto UMH-CSIC

Instituto de Neurociencias. Centro mixto UMH-CSIC
Instituto de Neurociencias (IN)

El Instituto de neurociencias (IN) surgió como Instituto Universitario con el profesor emérito de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Carlos Belmonte a la cabeza en 1990. El investigador erigió los diferentes departamentos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alicante en torno a la neurociencia. En 1996, el IN se transfirió a la recién creada UMH. tres años después, se transformó en un centro mixto de la UMH y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En 2005, se inauguró el nuevo edifcio que acoge al IN en el campus de San Juan de Alicante. “Tanto el primer director, Carlos Belmonte, como el segundo, Juan Lerma, consiguieron atraer a jóvenes científicos brillantes y crear un entorno propicio para el talento. Por eso, hoy somos uno de los mejores institutos de neurociencias del mundo”, manifiesta el catedrático de Anatomía y Embriología Humana y actual director del IN, Salvador Martínez.

El IN tiene como objetivo fundamental la ciencia básica. Es decir, buscar y estudiar los mecanismos fundamentales en los procesos biológicos para comprender cómo funciona el cerebro sano y qué le ocurre con las patologías. Martínez expresa que en este momento se encuentran en la revolución del comportamiento: “La tecnología nos permite ya no solo hacer un experimento y ver cómo cambia el cerebro, sino constatar qué ocurre en la conducta”.

En la actualidad, el IN está compuesto por 8 investigadores contratados, 37 investigadores de plantilla, 192 investigadores pre-postdoctorales y 83 técnicos y administrativos. Está articulado en tres departamentos de investigación. La Unidad de Neurobiología del Desarrollo estudia de qué manera se construye el edificio cerebral. La Unidad de Biología Molecular examina qué mecanismos moleculares subyacen a los procesos del desarrollo y la función cerebral. Por su parte, la Unidad de Neurobiología Celular y de Sistemas analiza las interacciones entre neuronas, de qué manera construyen circuitos y cómo se traducen en actividad mental. “Los tres departamentos engloban diferentes grupos de científicos que comparten intereses y espacios comunes. El trabajo de los investigadores se focaliza en líneas de investigación que son más transversales, ya que vinculan diversas áreas de estudio para resolver problemas específicos y que se apoyan en un tercer nivel: en las plataformas de investigación, donde se realizan los experimentos con las tecnologías más avanzadas”, expone el catedrático de Anatomía y Embriología Humana.

La experimentación animal es fundamental para que podamos conocer cómo funciona el cerebro. Si nos la quitasen, avanzaríamos muy poco

Si algo caracteriza al IN es el trabajo que se lleva a cabo en el animalario. “La experimentación animal es fundamental para que podamos conocer cómo funciona el cerebro. Si nos la quitasen, avanzaríamos muy poco”, puntualiza Martínez. En este sentido, el IN refrenda todos los protocolos éticos de experimentación y bienestar animal que impone la comunidad científica. Los animales no sufren ni sienten dolor y las eutanasias están reguladas. Uno de los edificios alberga un animalario libre de patógenos con más de 15.000 ratones. La mayoría de investigadores trabaja con estos mamíferos. Pero también existen líneas de investigación que precisan otros modelos animales como, por ejemplo, el hurón, la rata, el cobaya, el pez cebra o la mosca del vinagre. La buena gestión de este servicio ha permitido minimizar los costes que abonan los investigadores para el mantenimiento de sus modelos de experimentación animal.

Además, el IN está dotado con la tecnología más moderna en el campo de la imagen cerebral y la neurociencia aplicada. “La resonancia nuclear de un hospital tiene, normalmente, una potencia de un tesla y medio. Nuestra Unidad de Resonancia Magnética alcanza siete teslas y medio”, manifiesta el profesor de la UMH. Asimismo, el microscopio de dos fotones permite a los científicos trabajar con el animal vivo. Pueden ver cómo interactúan las moléculas, ya que el haz de luz adopta la forma de un reloj de arena y ubica el plano de foco en el itsmo de ese reloj. Salvador Martínez matiza: “Ninguna tecnología se puede comparar en importancia con el buen funcionamiento del animalario. Si este no funciona, nos para todo el trabajo de investigación”.

“Tenemos muy buenos postdoctorados por tres elementos: el Investigador Principal (IP) que los contrata; la marca del IN, que nos hace atractivos para desarrollar una carrera científica, y el entorno tecnológico. todo esto se traduce en capacidad de ser competitivo”

Entre las funciones del IN está también la de formación de investigadores. Por un lado, el master de Neurociencias de la UMH mantiene una estrecha relación con el Instituto Pasteur. Por otro, posee un programa de doctorado. Ambos se imparten en inglés. “Tenemos muy buenos postdoctorados por tres elementos: el Investigador Principal (IP) que los contrata; la marca del IN, que nos hace atractivos para desarrollar una carrera científica, y el entorno tecnológico. todo esto se traduce en capacidad de ser competitivo”, declara el profesor de la UMH.

El presupuesto anual del IN oscila entre 10 y 12 millones de euros. Su director expresa que el 60% de ese dinero es competitivo, ya que proviene de fondos internacionales que obtienen los investigadores por proyectos considerados como excelentes a nivel mundial y, por lo tanto, financiado. Ostenta el distintivo Centro de Excelencia Severo Ochoa, otorgado por su impacto y liderazgo científico a nivel internacional y por cooperar con su entorno social y empresarial. Posee un impacto medio de publicaciones científicas alto: 6,85 en el período de 2012 a 2015. Para que el IN se sitúe como uno de los mejores centros de investigación del mundo, cuenta con el asesoramiento de un comité científico externo que le aconseja sobre los distintos campos en neurociencia. Además, junto con la Cátedra de Neurobiología Remedios Caro Almela, otorga un premio con prestigio internacional a la mejor labor en neurobiología del desarrollo.

Salvador Martínez expresa: “En investigación existen dos cosas fundamentales: originalidad e inteligencia que se traducen en talento y un entorno propicio. En el IN se dan condiciones para estas cuatro cualidades”. Uno de los retos del actual director consiste en que entren buenos profesores neurocientíficos universitarios. “El avance en neurociencia versa sobre la capacidad de ver las cosas reflejadas en el comportamiento”, puntualiza el profesor de la UMH. Por este motivo, el desafío al que se enfrenta el IN consiste en averiguar de qué manera funcionan las redes neuronales, cómo se puede anticipar la conducta y, una vez anticipada, inferirla, desarrollarla, inducirla y modificarla en modelos animales. “Para que la investigación sea significativa para la humanidad, los científicos debemos discernir entre lo que es interesante y lo que es importante para focalizarnos sobre lo segundo. ningún investigador aguarda que le den las cosas hechas. Si alguno espera eso, se ha equivocado de camino”, subraya el director del IN.

 

LA ANÉCDOTA

Salvador Martínez Pérez, director del Instituto de Neurociencias (IN)

Salvador Martínez Pérez, profesor de la UMH y director del Instituto de Neurociencias (IN)

“Trabajaba en París con Constantino Sotelo, el primer director de la Cátedra en Neurobiología Remedios Caro Almela. Sotelo era amigo de Carlos Belmonte. Por aquella época, yo era estudiante de tesis y había visto al profesor Belmonte en algún congreso. Un día de verano de 1997 tuve que viajar de Madrid a San Francisco y en la cola del avión coincidí con él. Como nos conocíamos de vista, cogimos los asientos juntos. Durante el vuelo nocturno nos pasamos las cinco horas del trayecto hablando. En esa larga conversación me preguntó por mis expectativas. Me dijo que acabaría trabajando en el IN. En mi viaje de regreso pasé por París y comenté con el profesor Sotelo la conversación que mantuve con Belmonte. Sotelo insistió en que más tarde o más temprano me iría al IN. Pensé que simplemente había sido una mera conversación. Pasó el tiempo y en el año 2000, finalmente, me incorporé al IN”.

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