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Gestionar el fuego

Gestionar el fuego
Efectos del incendio de Gorga (Alicante) en julio del 2011 | J. Mataix Solera

En el año 2014 se han quemado casi 2.000 hectáreas de bosques a lo largo de la Comunidad Valenciana. No es una cifra alta si se compara con los datos del 2012. Durante aquel verano dos grandes incendios arrasaron más de 50.000 hectáreas en las localidades de Cortes de Pallás y Andilla. Entre los dos abarcan el 83% de la superficie quemada durante el 2012. “Los grandes incendios forestales son realmente el problema, no el fuego en sí”, asegura el profesor del Grupo de Edafología Ambiental del Departamento de Agroquímica y Medio Ambiente de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y Vicepresidente de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo, Jorge Mataix Solera.

Las particularidades del clima mediterráneo convierten a la región en una zona de riesgo, ya que la humedad influye en las características de inflamabilidad de combustibles.  En la Comunidad Valenciana uno de los mayores problemas ambientales en la propagación de incendios viene después de décadas de abandono del medio rural, que ha producido una acumulación de combustibles medios y finos. “Esto, junto a las reforestaciones monoespecíficas, genera unas condiciones favorables para tener grandes incendios forestales”, explica Jorge Mataix Solera.

Pero no solo influyen los elementos ambientales en los siniestros forestales, la actuación humana también puede ser uno de los factores. Las causas humanas pueden ser muy variadas. “En la zona Mediterránea, la principal es la negligencia en las quemas agrícolas. Pero no solo de quién hace el fuego y se le descontrola, también de todos los gobiernos que no han gestionado de forma adecuada la acumulación de combustible en los últimos 50 años”, asevera el profesor de la UMH.

Las hectáreas quemadas pueden cambiar con un porcentaje muy pequeño de los incendios producidos, como ocurrió en 2012, cuando los dos grandes incendios de Cortes de Pallás y Andilla representaban solo un 0,4% del total de los siniestros ocurridos ese año. “Las medidas tienen que ir encaminadas a gestionar el fuego, teniendo en cuenta que debe formar parte del ecosistema, y a tratar de evitar los grandes incendios. La lucha para la erradicación total del fuego en el monte ha demostrado ser un error”, asegura Jorge Mataix Solera.

Una adecuada gestión dirigida al manejo del fuego podría ser una de las soluciones. “El monte tarde o temprano se quemará, solo podemos intentar como controlar cómo se quema, que debería ser de una forma más natural y ajustada a su ciclo vegetativo, sin dejar que llegue un día en que la acumulación de combustible haga que la intensidad del fuego sea devastadora”, explica Jorge Mataix Solera.

Evitar las catástrofes en el monte Mediterráneo es posible a través de diferentes medidas. “La reducción de combustible en zonas estratégicas mediante diferentes técnicas, como el uso de la quema controlada, ayudaría a minimizar el problema”, manifiesta el profesor de la UMH. Los grandes incendios son un problema medioambiental, pero también social y económico para las zonas afectadas, por lo que la gestión y la prevención resultan fundamentales. “Hay que actuar en muchas direcciones, ya que causas hay muchas y cada zona requiere de una prevención particularizada”, declara Jorge Mataix Solera.

 

MCarmen Alabort

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